LO VISTO Y LO NO VISTO - Sección por: Francisco Ardiles.

Diario de Motocicleta.
“Yo ya no soy yo, por lo menos no soy el mismo yo anterior”.
Ernesto Che Guevara
Si alguien me preguntará sobre el director Brasileño Walter Salles, yo enseguida le contestaría lo siguiente: él es un director comprometido. ¿Comprometido con quién? Con su ética y su estética, con una estética que ha revestido de ética, y con una ética que ha rellenado de estética social. Y si me dijeran, ¿Y ese compromiso social a quiénes dignifica? Yo contestaría sin dudar: a los desfavorecidos, a los marginados, a los que nunca han tenido ni tendrán voz ni voto en este mundo; así llegue la revolución que llegue, así despierte el padre de todos los Mesías, Mao, o el Papa bueno. Este director nacido en Río de Janeiro se propuso hacer un cine en el que se pudiera mostrar impecablemente la realidad social latinoamericana en su faceta menos agraciada, con todo el drama, con toda la crudeza correspondiente pero también, con una hermosura visual y una calidad de factura incomparable.
Se diría sin recelo que el cine brasileño ha andado muchos caminos para llegar a Walter Salles. Este cineasta es un producto acabado, un producto que por fin ha logrado darle concreción narrativa a las historias que están como hacinadas en nuestras calles y en nuestros ideales colectivos. Eso lo convierte en un hombre que dirige películas honrando a cabalidad su compromiso con el arte y su compromiso con el hombre, sin traicionar ni a uno ni a otro.
En 1998 sorprendió al mundo con la conmovedora Estación Central , en el 2001 se consagró como un director de carácter con la lírica Detrás del Sol y en el 2004, nos ha dejado sin palabras con la intuitiva, introspectiva e inquietante Diario de motocicleta. Estas tres películas son sus trabajos mas importantes, y ellas aunque son independientes componen un todo. Dibujan la lógica progresiva de una trayectoria cinematográfica que ha ido de menos a más, de lo particular a lo general, de lo individual a lo colectivo y del problema local de un brasilero cualquiera a la problemática cultural e ideológica que le compete a todos los suramericanos. En su primer filme inicia un viaje geográfico que parte de río de Janeiro hacía el interior de un país maravillo pero terriblemente insondable como el Brasil; su segunda cinta, parte del mismo campo para realizar un viaje cronológico que lo llevaría al origen de la tragedia de su país con sus atavismos postcoloniales; en su tercer viaje redondea su serie, uniendo lo cronológico, lo geográfico, lo espiritual y lo político en un solo producto de antropología cultural que refleja como en un espejo el ideal que vincula a todos los que vivimos en el sur de América. Con esta película titulada Diario de motocicleta completa lo que puede ser visto como una trilogía temática, cuyo eslabón central es el viaje por la geografía física, humana y cultural de Latinoamérica.
Walter Salles en este nuevo viaje se traslada al año 1952 para revivir la figura del joven Ernesto Che Guevara. Tomando como base las fotos y las notas de los diario del Che pertenecientes a la época de su juventud, recapitula en imágenes los ocho meses que duró la arriesgada travesía que realizo a lo largo de toda la cordillera de Sudamérica. Salles muestra a Ernesto Che Guevara y a Alberto Granados, su compañero de viaje, como los jóvenes que eran en ese momento de sus vidas y no como las importantes personalidades en las que se convirtieron después, y los pone a vivir. La cinta relata como estos dos muchachos ,que habían salido de su Argentina natal en son de aventura, se encontraron con una realidad imprevisiblemente injusta que les obligó a redefinir sus prioridades vitales y decidir qué camino iban a tomar en sus vidas. Las partes de aquel viaje que hicieron Guevara y Granados ,que son tomados en cuenta en la narración de esta película, describen el proceso de cambio por el que pasaron los dos jóvenes. Se nota que en un principio todo comenzó siendo una especie de paseo, pues los muchachos desconocían la finalidad de la aventura, pero después la tontería se fue revelando por sí sola y cambió de apariencia por el efecto que causó en ellos, el paisaje de la realidad secreta de la ya tan malinterpretada identidad latinoamericana.
La historia es contada por tres testigos, por tres miradas o por tres interpretantes, el Che, su amigo y la mirada del director que se agazapa detrás de una cámara que los sigue constantemente. Dos de estos testigos que acabo de nombrar van abriendo el camino de sus destinos azarosamente pero el tercero, está de visita en el territorio de la historia para y se oculta tras los pasos de estos dos sujetos imprescindibles en la historia del siglo veinte. Esta cámara que Walter salles utiliza para viajar en el tiempo a cada rato le pregunta a los espectadores: ¿ Quiénes somos? ¿ De dónde venimos? ¿Qué ha quedado en pie de nuestro pasado? ¿Por qué estamos como estamos tan mal, tan separados, tan jodidamente olvidados por la gracia del Señor?
Apenas terminé de ver esta película me vino a la mente un texto que leí hace algunos años, la Divina Comedia . Recordé uno de los recursos ficcionales que el Dante aplicó en su obra y se me ha ocurrido pensar que así como el dante se hizo acompañar por Virgilio para recorrer los caminos del otro mundo, los caminos que había dejado inconclusos la civilización occidental de ese entonces, Walter Salles concibió escoltarse por la figura vulnerable del joven Che para recorrer los senderos que habían quedado abandonados en el nuestro. Por eso, he empezado a creer que esta película fue concebida para ser narrada como su caminaras detrás de estas figuras, de sus palabras, de sus miradas, de sus impresiones, su impotencia y su gran nostalgia.
Diario de Motocicleta es un intimista Rod movie , en el que se recorre el itinerario del viaje original del Che. Un paseo en el que vamos a encontrarnos con dos viajes personales que fueron definitivos en el devenir de la historia del continente. El paulatino viaje interior del joven Guevara, y el viaje físico-geográfico de los compañeros. Un viaje íntimo y otro externo, uno personal y otro colectivo, dos viajes que suponen un reencuentro con lo que somos y un distanciamiento con lo que se ha querido parecer. Todo esa mistificación que promulgan esos mamotretos remendados con los se parapetearon los tratados de historia de America Latina y con los que se sigue engañando en silencio.
José Rivera y Walter Salles pasaron más de dos años investigando, leyendo biografías, examinando documentos, viajando a Cuba, entrevistándose con los familiares del che y hasta con el mismo señor Granado, para poder escribir el guión de esta película. Gael García Bernal, el actor que interpreta el papel del Che, se empapó de tal forma con el personaje que no se le reconoce. Con esta representación se ha terminado de consumar como actor de carácter. La intensidad subjetiva con la interpreta su papel es sorprendente. Rodrigo de la Serna interpreta con gracia la figura de Granado, supo representar su rol de contrapeso, lo cual era esencial en el desarrollo de la trama de este tratado sobre la amistad y la solidaridad.
Ambos actores tuvieron que viajar con todo el equipo de producción durante meses por varios lugares de Argentina, Chile y Perú. Debieron improvisar muchos de los diálogos que entablaron con la gente. Si se encontraban con algún lugareño por los caminos de la sierra tenían que transformarse enseguida y hablar desde sus propias inquietudes personales, sin fingir absolutamente nada porque la gente no estaba enterada del proyecto. Aparte de todas estas contravenciones soportaron las bajas temperaturas de la cordillera andina y la humedad del Amazonas. Su entrega fue total y se nota en cada escena. Es evidente que para ellos fue una especie de epifanía realizar esta película. Eso merece respeto.
Para terminar solamente me resta valorar este trabajo. Debo decir que es bueno por el lado en que se la vea. Por el lado de la historia, es decir, por la anécdota que cuenta, es entrañable, por el lado de su propuesta narrativa es fascinante y por el de su tema musical, inolvidable. Como fue tan poco difundida y proyectada en los cines, a pesar de que obtuvo un Oscar por el tema musical que la acompaña, debió haber sido vista por muy poca gente. De todas maneras se encuentra fácilmente en DVD. Espero que los que tengan la oportunidad la disfruten.
Francisco Ardiles.