21 Gramos. Director Alejandro González Iñárritu.
Alejandro González Iñárritu es una de las últimas revelaciones del cine mexicano. No ha dirigido más que dos cintas y ya su nombre sobresale en todas las páginas de crítica cinematográfica. Se reveló con su primera película Amores perros dejando a todo el mundo anonadado. En esa primer trabajo había empezado a mostrar sus virtudes entre las que resaltaba una originalidad narrativa inaudita, envuelta en una atmósfera exasperante y desoladora totalmente nueva.
21 gramos su primera película hecha en los estados unidos, es un verdadero drama. Pocas historias son tan angustiantes, tan aplastantes y tan abrumadoras como ésta. Sus imágenes hacen padecer al espectador las mismas angustias existenciales por las que pasan los tres personajes principales de la historia. El guión de 21 gramos fue escrito por el mismo guionista de Amores perros, Guillermo Arriaga y la edición estuvo a cargo del editor inolvidable de Trafic. La historia se escribió pensando en la Ciudad de México, pero dado que llamó la atención de unos productores americanos tuvo que ser adaptada a los paisajes del centro de Menphis. La hechura del guión fue un proceso que duró más de tres años.
El argumento de este film cuenta la historia de tres personajes que se ven vinculados a causa de un accidente fatal. La muerte es el elemento que une a los tres y es, el que los hace avanzar hacia la compresión de ese claroscuro a veces absurdo y a veces maravilloso que llamamos vida. Benicio del Toro, el Marlon Brando de la última década, hace el papel de un exconvicto que después de haber tenido una vida vinculada al alcohol, las drogas y la delincuencia decide reformarse por su familia. Este personaje cuyo nombre es Jack Jordan, es un hombre que recurre a la fe cristiana con el fin de curarse en salud y asegurarse su destino. Por razones incompresibles todo le sale mal y se le viene abajo toda la fe que hasta al momento había podido acumular. Eso lo separa de su Dios y lo deja completamente desamparado, tratando de entender la lógica de lo sucedido. Naomi Watts encarna el papel de Cristina, la madre de una familia feliz que en le pasado también era otra oveja descarriada. había estado por años sumida en las drogas, pero un hombre la había salvado del abismo, y le dio una familia y dos hijos. Ella había apostado por lo correcto, por lo moral de la lógica y había pensado que sobre ello podía apoyar una tranquilidad indestructible e inagotable, pero la vida también le falló. Por último tenemos a Paul Rivers, interpretado por Sean Penn de manera inigualable, quien es el personaje que completa este triángulo de desgraciados. Es un matemático condenado a morir por una deficiencia cardiaca, que sólo puede ser compensada con un trasplante de corazón. Todas las facetas de su situación familiar y laboral están descompuestas por su enfermedad y por tal razón, de cierta manera está entregado a la muerte, pero la vida le juega una trampa imperdonable. Pues así como le otorga un milagro se lo quita todo. A él le toca transitar por la peor de las experiencias porque consigue el aire que luego lo sofocará. la vida es el reino de lo inimaginable.
Acerca de su historia Iñárritu dice: “ésta es una meditación sobre algunas de las cosas de nuestras complejas vidas: la pérdida, la adicción, el amor, el azar, la venganza, la obligación, la fe, la esperanza y la redención. Me gustan los personajes multidimensionales y contradictorios, como lo soy yo y como creo que son todos los seres humanos que conozco. Nadie es simplemente bueno o malo. Simplemente flotamos en un inmenso universo de circunstancias. Me gusta mostrar sus flaquezas y sus virtudes sin juzgarlos, porque sólo así esos personajes pueden revelar algo sobre la condición humana.”
Toda los cuestionamientos de la condición humana que nos presenta Iñárritu en su película, están expuestos a la manera de un rompecabezas narrativo. Su historia no es una historia construida de manera lineal. Cada una de las historias de los distintos personajes de la película se cuentan con un color distinto, debido a que responden al estado emocional de cada personaje. En la primera mitad de la historia el mundo de Paul, es azul y frío, el de Jack es amarillo rojizo y el Cristina es surtido, tiene rojos, dorados y azules. Pero cuando la cosa se complica y se destapa la gran tragedia que los emparenta, el color se vuelve homogéneo, se vincula con una sola tonalidad azul grisácea.
El ensamblaje del argumento refleja más o menos lo mismo. Al principio parece desbaratado y luego se va recomponiendo. Se nos entrega desbarajado en los primeros minutos, para que lo reconstruyamos. Es decir, para que uno lo rearme de acuerdo a la sensibilidad y a la vivencias personales. Por eso, esta es una historia que afecta a cualquiera en cualquier lugar del mundo porque cualquier se humano sensible puede encajar sobre la marcha todas sus partes y todos sus tonos. Sin caer en regodeos melodramáticos, ni en innecesarias explicaciones, se logra colocar al espectador sobre la línea, a veces imperceptible, que separa la realidad de la ficción, el tú del yo, el nosotros de ellos. Todo está contado tan de cerca que no cabe la menor duda de que en la pantalla se habla de nosotros; y de la fuerza de nuestras pasiones.
Casi todos los planos de esta cinta están rodados con cámara en mano, lo cual le agrega un aspecto absolutamente realista a las secuencias. Esto nos habla de un director que sabe arriesgarse porque sabe que aunque el riesgo implique errores, éstos son los que lo ayudan a cualquier artista a encontrar su estilo personal. 21 gramos no es una película del todo desesperanzadora, es una película sobre la que hay que pensar durante varios días. Nos dice que todo aquello por lo que luchamos, todo por lo que sufrimos, amamos y hasta matamos, tan sólo pesa unos míseros 21 gramos. También nos dice que esos por pocos gramos de alma que llevamos encima vale la pena vivir. En la escena final, cuando hubiese sido mucho más fácil terminar con la fotografía de la tumba del pobre profesor Rivers e inscribir sobre ella un sentido epitafio, el director prefirió colocar en la pantalla a Cristina en espera de una nueva vida, para así dejarle al espectador un profundo trazo místico de esperanza, por eso digo que no es del todo desoladora pero sí muy triste.