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Un acercamiento a La Bella de inteligencia.
A la mujer en el teatro nacional

Geidy Querales

 

‘La vida de las mujeres es  más limitada, o demasiado secreta. Basta que una mujer cuente sobre sí para que de inmediato se le reproche que ya no sea mujer. Y ya bastante difícil es poner una verdad en boca de un hombre’.
Marguerite Yourcenar                                                                                                                                                             

Mi opinión es que no se pueden crear personajes
hasta haber estudiado mucho a los hombres,
lo mismo que no se puede hablar una lengua sin la condición
de haberla aprendido seriamente.
No teniendo, pues, aún la edad en que se inventa,
me contento con relatar.

Alejandro Dumas
(La dama de las camelias)
 
I
A partir de la década del 60 del siglo XX Venezuela comienza a  conocerse y a vivir en democracia. Es un momento de cambios, producto, como es sabido, de los avatares políticos-dictatoriales y socio-económicos que, desde principio de siglo, danzaban en el quehacer nacional,  y que, para ese momento, se  influenciaban de los procesos ideológicos y revolucionarios que a lo largo de América Latina y Europa se desarrollaban.

La Venezuela agrícola había quedado atrás,  la petrolera trataba de imponerse y con ella eclécticos cambios en la estructura social. Como todos en el país, las  mujeres venezolanas también se encontraron sumergidas en estas nuevas formas de vida y comenzaron a ocupar espacios  que antes les eran vedados.

Con una supuesta y sorpresiva libertad,  ya respirada en muchas partes del mundo, gracias a los primeros pasos del movimiento feminista, las venezolanas  se apoderan de la calle, se hacen sentir y  forjan perceptible, a través de todos los sentidos,  el valor y beneficio de sus manifestaciones y producciones para la sociedad. Mas, resulta obligante aclarar que todo lo que proyectan está codificado en signos que el hombre le ha impuesto, que “amablemente” ha creado para ella durante tantos siglos.

En Latinoamérica y por su puesto en Venezuela,  el régimen patriarcal, falocrático,  ha relegado a la mujer siempre a lo inferior, lo cotidiano o banal. Los roles que deben ser asumidos por ésta son los del hogar, el maternal, del cuidado a hijos, padres y esposos, a pesar de escuchar un  discurso fingido y paralelo del hombre en el que éste acepta los diversos roles de la mujer en la sociedad actual.  Pero a pesar de ello, a la mujer la han educado para expresarse según códigos que no le son propios, creados por los hombres según su criterio de lo que es femenino. Y dada la comunicación desde ese doble discurso del hombre, la mujer acepta y aprende los códigos  en una inconsciencia social sumisa.  Por eso, la escritura, sea  uno de los espacios predilectos “donde las mujeres estrenaron el diálogo entre sí como una forma de apropiarse del lenguaje”

Durante los años posteriores a la década del 60, e incluso en esa misma década, “la mujer afirmó su presencia en nuestra literatura” , sus escritos son de tanta importancia y fuerza que, desde ese momento y hasta ahora,  ya no forman parte de un capítulo especial,  y  generalmente secundario, de la producción literaria del país. De hecho sus obras gozan de prestigio al tratar y recrear, tanto en narrativa, poesía, teatro, así como en crítica temas de interés, no sólo para la mujer,  enmarcados en la dinámica social en la que vivían .    

En estas páginas, ya fundidas en un análisis estrictamente literario, nos dedicaremos a revisar una pincelada de la literatura femenina venezolana, de esa escritura de mujeres que se ganó su puesto en el quehacer literario nacional,  a través del abordaje de la obra de teatro, en nuestro caso texto teatral,  Una entrevista de prensa o la Bella de inteligencia (ensayo para una sátira) escrita  en1960 y perteneciente a la prolífera producción de Elisa Lerner (1932). Mujer, escritora, que con una mirada de extranjeridad y visión cosmopolita,  ha realizado este oficio, el de escribir, durante décadas no sólo para orgullo del teatro nacional, sino también para orgullo de la narrativa, el ensayo, la crítica literaria,  la crónica urbana , entre muchos textos más que conforman su imaginario y producciones. Revela Lerner, en todos sus escritos la condición del artista en nuestro medio. “Esas mujeres solitarias y desoladas de sus piezas nos muestran el sitio que ocupa el creador en nuestro país”

Única mujer  integrante del grupo Sardio, única persona que “ha meditado en el verdadero cariz de nuestro sistema democrático”    y que, sin duda, con su producción literaria, la cual va más allá del teatro, “marca radicalmente la transición entre la mujer doméstica y subalterna de la Venezuela ancestral hacia nuevas representaciones” , que se constatarán en las generaciones de escritoras posteriores. 

La escritura de Elisa Lerner, es coherente y metafísica, coherente por la forma como sus ideas pasan de un texto a otro, escribiéndose de manera diversa, desde diferentes voces de mujer, he allí la razón metafísica. Resultan sus textos, análisis profundos que viajan por disímiles caminos, a veces complicados, consecuencia del exquisito y metafórico lenguaje con el que los escribe, pues no cae en la expresión simple a pesar de tratar temas comunes y cotidianos.

En La Bella de inteligencia se revelan las obsesiones de Lerner, que al parecer de Lovera De-Sola son muy precisas: La capacidad evocativa, la fuerza de la ironía y el humor como catarsis o salvación, éstas, aunadas al valor simbólico que tiene el absurdo y la soledad de los artitas, del escritor, en este país.

 Si imaginamos la obra en escena, desde que aparece La Bella y pronuncia sus primeras palabras ya se siente el tono irónico y la inquisidora personalidad de esta escritora (La Bella) que en constante monólogo y signada por un espacio irreprochable se  revela a sí misma, a su condición de escritora y al país. “Dicen mis amigos que me esmero en dar la mano. Dicen que sonrío mucho y doy la mano en un mundo donde nadie da la mano.” Sus amigos dicen que sonríen y da la mano, pero es ella,  la que expresa hacerlo en un mundo, en un país donde nadie lo hace, recordemos las condiciones políticas del país y las tribulaciones en las que vivía el mundo después de las guerras.

Al igual que estas líneas encontramos muchas más a o largo del texto, donde Lerner valiéndose de La Bella, de su soledad y desamparo, exterioriza eso que es el país y lo que ella es en el país. Porque La Bella de inteligencia representa “la soledad del escritor” .

Toda la obra,  el monólogo, resulta una interrogante constante , irónica y preocupada por saber qué lugar ocupa el artista , y más si ese artista es mujer, en el quehacer de un país donde escribir, pintar o danzar es tan absurdo  como sus condiciones político-sociales, porque “el absurdo es esa suficiente cotidianidad que devora el corazón trascendente. El absurdo es la única mentira que tiene una verdad. El absurdo en una paradoja ensimismada y sin espera”   Cada pregunta que se hace a sí misma en nombre del periodista y se responde, nace de la misma matriz, de la necesidad cuestionarnos como venezolanos, como país y también de escucharnos.

Continuando con este análisis de contenido, más que de forma, fijemos la atención en algunos otros temas que giran alrededor de esa soledad, metafísica y desamparo de La Bella que son distintas pinceladas del mismo cuadro. Sean estos la política y la visión de la mujer.

Comencemos con la política, párrafos arriba  se hacía referencia a la capacidad de Elisa Lerner  de meditar sobre la verdadera apariencia de la democracia venezolana en una década revolucionada, donde la democracia se ejercía empíricamente, cuando le pregunta al periodista sino está equivocado y la fue a entrevistar a ella en vez de a un político, a ella, que no pertenecía  a ningún partido político, a ella que sólo es un desamparo como allí lo leemos , y más adelante pregunta si lo mandaron a entrevistar a un obrero, a un campesino,  y se responde  que eso tampoco puede ser, porque a los escritores, obreros o campesinos no se les pregunta, sus oficios no son tan valiosos como el del gobernante o el del político. Ironiza al decir  que “ser cónyuge es una profesión respetadísima en los países tanto capitalistas como subdesarrollados. Más, mucho más que ser poeta o pintor (...). y sin embargo quiero a mi país aunque, por su puesto, todavía no he aprendido a enajenar o transigir (....) ¿Irónica yo? ¿pero qué utilidad le ofrezco a mi país?”   
 
Explicar las líneas de Lerner sería inconveniente, emitir juicios de valor innecesarios, todo está muy claro,  la agudeza con las que están escritas son su escudo de protección,  no se puede entrevistar lo incomunicable, tampoco la soledad, ni la sangre, primero hay que hacerse de un bosque como bien lo dice La Bella, pero ¿Cuál es el bosque? , “¿pero qué le ofrezco yo a mi país?” allí se resumen gran parte de la obra, no sólo desde un ángulo político sino también personal e íntimo, formado por ese yo mujer y escritor.

Otros ejemplos de notorio interés por la política en La Bella, se concentran en la metáfora de los zapatos para mostrar las dos posiciones políticas del país, y que aún en la actualidad pugnan. “En realidad esta cuestión de los zapatos es uno de los temas más apasionantes en una democracia: deslinda izquierdas y derechas. Zapatos de tacón bajo o sin tacón, siguen una línea izquierdista. Porque le tacón bajo, o sin tacón también, está pegado al suelo. Ahora bien los zapatos de tacón alto, Luis XV, por ejemplo (...), giran a la derecha. Se alejan de la realidad, del suelo. Son elitescos” . Considero obvio no emitir comentarios, el aire cotidiano, tantos años después, me dice eso y más.

De igual forma, al referirse a la visita al zoológico da a conocer su opinión sobre los dirigentes políticos en el país y  su nivel  cultural . “fue algo muy lindo: vi por igual, monos y dirigentes. Eso sí, no vi ni un guardabosques. Pero (...), me digo ¿para qué? Este es  un país muy inculto (...) cultura e incultura es lo mismo” .  

 Las referencias que Lerner hace en La Bella de inteligencia,  y también en otras obras como en Vida con mamá o en  El país odontológico, son fieles estampas del acontecer político, social  y cultural de Venezuela para ese momento y seguramente, sin saberlo, de este momento. Resultan una revisión certera a través de miradas de mujeres, todas disímiles, y de cosas cotidianas de la historia del país.

 Ahora bien, se estableció como segundo aspecto de análisis en La Bella de la inteligencia la posición de la mujer y de la mujer-artista, su lugar en la sociedad. Párrafos anteriores se revisa el lugar que ocupado la mujer en el país, sobre todo en la palestra político y artística, sea tal revisión sustento y argumento valido para  los ejemplos que aquí se citan.
 
Dos ejemplos sintetizan  esto, el primero atiende a la participación femenina en el quehacer político nacional. “ ¿Cómo se atreve a pedirme una entrevista Yo permanezco en mi cuarto como muñeca cerrada en esas cajas de cartón de la infancia. (...). Nada tengo que opinar sobre el país. Nunca he leído la página política de ‘La Esfera’. Ni he leído la columna ‘Política de Altura’. Además cuando he cenado fuera nunca lo he hecho con ningún político (...)

Resulta irónico leer “nada tengo que opinar sobre el país” y todo lo dicho por ella, por La Bella a lo largo de la obra, es una decantada opinión del país, es más resulta el país. ¿Qué se agregaría?.

El otro ejemplo, orientado a la mujer escritora, cuando expresa, “Escribo sobre rosas y metáforas. Pero ellas no pueden ser objetos de parcelamiento aunque las rosas, desde luego, están más cerca de los asentamientos agrícolas que las metáforas (...). Por tanto su función social en el arte es más obvia. Sí, sí, escribo sobre rosas y metáforas”

Aunque parezca paradójico reflexionar sobre las reflexiones de Lerner en cada una de sus piezas teatrales o textos no tiene razón de ser. El carácter metafísico, el acercamiento al absurdo (sus obsesiones como ya se dijo),  quizás asusten al lector, pero el humor y el lenguaje sencillo y lírico lo hacen estar allí descubriendo, indagando en el fondo, y saber qué es eso que está más allá, fuera del papel y del escenario. Eso que está en el que lee o mira.
II
La mujer como autora o personaje  posee voz, voces que  se fragmentan, desdoblan en sí mismas, que forman otros en los personajes y en el discurso, y estos a su vez se escinden  para rebelar la comunicación constante con su mundo interno e inconsciente y con su exterior. Tal situación social se refleja  en el lugar que se marca la presencia del otro matriarcal y a su vez patriarcal, todo en silencio, en la historia, en la cotidianidad que silente impone la norma y determina (conciente o no) a las protagonistas y las hace desdoblarse en lo que realmente son, lo que la norma desea que sean y lo que ellas desean ser.

Cuando la mujer a través de la escritura se revela, lo hace con un código propio donde enunciado y enunciante nacen de su forma de ver el mundo, de su experiencia. Allí una razón de las características de los personajes femeninos.  Plantea Bajtin que “a Dostoievski no le importa qué es lo que el héroe representa, sino ante todo, qué es lo que representa el mundo para él y qué es lo que viene a ser para sí mismo” , es decir la mirada del héroe hacia lo exterior e interior , tal cual las voces femeninas. Siguiendo esta posición y sin la intención de ser héroes, las mujeres que viven en las piezas de Lerner y en especial la protagonista de La Bella de inteligencia tratan de  interpretar lo que el mundo externo representa para ellas.

BIBLIOGRAFÍA

Bajtin, Mijail (1993). Problemas de la poética de Dostoievski. Colombia: Fondo de Cultura Económica.

Dumas, Alejandro (1999) La Dama de las Camelias. Madrid: Editorial Boreal.

Gargallo, Francesca (2004) Las ideas feministas latinoamericanas. Bogotá: Ediciones desde abajo.

La cultura de Venezuela. Historia mínima. (1996) Caracas: Fundación de los Trabajadores de LAGOVEN.

Lerner, Elisa (1960) Una Entrevista de prensa o la Bella de inteligencia. En El Hilo de la Voz. Caracas: Fundación Polar.

Lovera De-Sola, Roberto (1992). El ojo que lee. Caracas: Academia Nacional de la Historia.

Pantin, Y. y Torres, A. (2003) El Hilo de la Voz. Caracas: Fundación Polar.

Rivas, Luz Marina (2000) La novela intrahistórica: tres miradas femeninas de la historia venezolana. Valencia: Universidad de Carabobo. Dirección de Cultura.

Gargallo, Francesca (2004) Las ideas feministas latinoamericanas, p. 15.

Lovera De-Sola, Roberto (1992) La actual literatura venezolana. En  El ojo que lee. Nro 204, p.193.

Me refiero a obras donde se plantean temas como la guerrilla, las drogas, la sexualidad y el erotismo, la situación política del país, entre muchos más.

Éste último oficio de escritora el primero en realizar, pues ya desde 1959 comienza a escribir en prensa.

Lovera De- Sola, Roberto (1992). Rasgos (1960-1975) de la escritura femenina venezolana . En El ojo que lee. Nro 204, p.256

Lovera De- Sola, Roberto (1992) La actual literatura venezolana. En El ojo que lee. Nro 204,  p.194.
Resulta importante aclarar, a partir de esta cita,  que tal aseveración de Lovera De-Sola se inscribe en las condiciones democráticas en las que vivía Venezuela para las décadas del 60 y 70.

Pantin, Y. y Torres, A. ( 2003). El hilo de la voz, p. 84.

En La Bella de inteligencia, p. 289.

Lovera De- Sola, Roberto (1992). Rasgos (1960-1975) de la escritura femenina venezolana. En El ojo que lee. Nro 204, p.257.

En La Bella de inteligencia, p. 290.

En La Bella de inteligencia, pp. 290-291.

La conquista del bosque, se evidencia como un signo, haciendo referencia a él se termina la obra. Es un rasgo importante y que se debe tener presente.

En La Bella de inteligencia, p. 292.

Idem, 293

En La Bella de inteligencia, p. 290

Idem. 291. Lo del parcelamiento se refiere a los programas agrarios de la época.

Bajtin, M. (1979) Problemas de la poética de Dostoievski. P.88
Esta relación o acercamiento atrevido  de Bajtin a la obra de Lerner, es un atrevimiento en pro de finalizar estas páginas. ¿Tal vez?.



 
 
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