Fabiola Prieto
El galpón Trayectoria y Permanencia (Homenaje a sus 50 años)
INTRODUCCION.
Después de haber recorrido los aspectos más sobresalientes del teatro uruguayo a través de su contexto histórico, autores y grupos teatrales, mediante las exposiciones realizadas en clases, el presente ensayo pretende a partir de reflexiones, abordar a uno de los grupos nacidos en el seno del Teatro Independiente por su importancia renovadora y su prolongada continuidad en el Uruguay y Latinoamérica: EL GALPÓN. Por lo tanto, para enmarcar la trayectoria teatral de El Galpón, que cumple exitosamente cincuenta años de labor artística y profesional, se abordó en principio, el origen del grupo mediante sus años de formación – directores y docentes -, principios y objetivos en cuanto a su visión de hacer teatro; luego, para revelar su presencia escénica, estética y su importancia cultural se dividió el trabajo en tres etapas básicas y fundamentales: la primera, la inauguración de su propia sala (1969), la segunda, el período de exilio en México (1976-1984), y la tercera, a partir del regreso al Uruguay (1984). Entendiendo el desarrollo de éstas etapas a través de los comentarios - que hiciera en una breve reunión un gran artista - quién fue integrante y director del grupo: Ugo Ulive; por último, se citan algunas de las obras más representativas realizadas por el elenco que abarca a grandes autores uruguayos, latinoamericanos y occidentales. Finalizan las conclusiones que persiguen destacar que la permanencia del grupo El Galpón durante 50 años es producto de un largo proceso de formación a través del aprendizaje y educación, afirmando que su compromiso ideológico prevalece contra viento y marea, cuya experiencia demuestra la calidad de un teatro hecho en Latinoamérica.
EL GALPÓN: Origen y años de formación.
El grupo El Galpón fue fundado en Montevideo en septiembre de 1949, con la fusión de integrantes del elenco de La Isla y Teatro del Pueblo. El nombre “El Galpón” proviene de un depósito de materiales de construcción que habían alquilado para ensayar y presentar sus espectáculos. Comenta Ugo Ulive (ex –integrante del grupo): “en un principio todo el mundo pensó que ese nombre era algo vulgar, pero así se quedó...”. Fue entonces, con la colaboración de amigos y simpatizantes más el elenco convertidos en “carpinteros”, construirán poco a poco un teatro a partir de ese “galpón”. En diciembre de 1951 es cuando inauguran su primer espacio teatral: La sala de Mercedes (que es el nombre de la calle), con la obra Héroes de Bernard Shaw. Después de este gran paso y gracias al apoyo de socios y simpatizantes, el grupo para complementar y enriquecer su naciente formación crea en la sala: La Escuela de Arte Dramático, la Escuela Municipal, la Escuela de Títeres y un Seminario permanente de autores, para fomentar la dramaturgia nacional. El Galpón con cuarenta actores más colaboradores – en corto tiempo – realiza un repertorio diverso con autores tanto uruguayos, latinoamericanos como occidentales; centrándose en un teatro cuya directriz es el compromiso con la realidad, a favor del pueblo y de los oprimidos. Creando un movimiento teatral flexible que permite la participación de varios directores. Cabe destacar que en cuanto a estética, el grupo no se ceñía a una en particular, tomando en cuenta que el elenco fue dirigido - en un principio - por varios directores extranjeros, posteriormente, por integrantes de la agrupación, por ende, en cada montaje existían expresiones escénicas diversas dependiendo de lo que quisiera transmitir cada creador; por lo tanto, se puede decir que El Galpón estaba orientado a una estética ecléctica. Sin embargo, el grupo se ve influenciado – en mayor parte - por los criterios humanistas y los lineamientos escénicos adoptados del teatro de Brecht. Sobre este particular, Ugo Ulive declara:
“No hay o hubo un concepto de independencia estética, el planteamiento va dirigido hacia el problema de la orientación, desde su comienzo va más dirigido hacia el repertorio”.
Para El Galpón prevalece –en su democracia interna- la importancia del repertorio, lo primero es seleccionar el texto, lo segundo escoger el director, quien tiene plena libertad de expresar lo que desee; manteniendo siempre la preocupación por el contenido social, a veces político. Dice Ulive: “Por eso la “China Zorrilla”- actriz de la Comedia Nacional - llamaba a El Galpón “La mensajería”, según, porque las obras siempren dejaban un mensaje”. Entre los principales directores y docentes de El Galpón se encuentran: Atahualpa del Cioppo (fundador, director y docente, formador de generaciones de artistas), Ugo Ulive, Rubén Yáñez, César Campodónico, Jorge Curi, Júver Salcedo, Villanueva Cosse, Blas Braidot y Arturo Fleitas.
En cuanto a su visión del hacer teatral, el grupo se basa en los siguientes principios:
- Una democracia interna en la organización.
- Libertad en la toma de decisiones.
- Defensa de un teatro de arte.
- Un teatro sin fines de lucro, comercial, particular o de cualquier orden.
En relación a la defensa de un teatro de arte, es uno de los principios generales del Teatro Independiente uruguayo que consiste:
“En la búsqueda por medio de la continua experimentación la elevación cultural, técnica e institucional, manteniendo una estricta categoría de buen teatro y una línea elevada de arte”(Escenario de dos mundos, Uruguay, pág 177).
Partiendo del concepto anterior, se entiende fácilmente la ideología y el objetivo que persigue el grupo: la promoción de la cultura comprometido con lo social y lo político, una visión socialista, optimista y justa con todos los matices que esa labor pueda implicar en un teatro solidario con el pueblo. Se puede observar como las directrices del grupo van orientadas a un compromiso social que ceñirá su proceso de formación, así como su producción teatral posterior que se desarrollará en tres estapas.
Inauguración de su gran sala (1969).
Como el depósito era un espacio alquilado, el grupo decide dirigirse hacía un nuevo desafío: crear su propia sala. En ese momento el país, después de un largo período de paz y de abundancia entra en crisis, ya que la política y la economía se deterioran; pero eso no es obstáculo – la desventaja se convierte en ventaja –
“para El Galpón que encuentra mayor respuesta en su necesidad de construir un nuevo teatro, consiguiendo el apoyo en quienes ven en la actividad teatral una defensa de los valores humanos, sociales y culturales en peligro, en vista, de la creciente represión”(Escenario de dos mundos, Uruguay, pág 210).
Por tanto, el 9 de enero de 1969, se inaugura la nueva sala –que se construyó a partir de un viejo cine en la 18 de julio (nombre de la calle)– con la obra El señor Puntila y su criado Matt de Brecht. Esta sala mucho más amplia cuenta con:
- 650 butacas.
- Dependencias para sus dos escuelas.
- Sala de exposiciones.
- Equipo técnico más moderno de luces y sonido.
El repertorio aumenta y se presentan obras como Fuenteovejuna, Delicado equilibrio, La irresistible ascensión de Arturo Ui, Pluto y El gorro de cascabeles. Estos son los más importantes estrenos antes del decreto de disolución del elenco por la dictadura instaurada desde 1973; estas obras fueron presentadas en medio de amenazas, atentados, detenciones de los actores, pero siguieron con la actividad, modificando y sustituyendo al elenco. La represión y la censura se agudiza, pese a la difícil situación el grupo sigue trabajando y se centra hacía un teatro abiertamente contestatario, al que el público respondía. En 1975, la situación no mejora y se cierra la Escuela de Arte Dramático, junto con la detención y encarcelamiento del elenco. Entre marzo y abril de 1976, los integrantes de El Galpón son puestos en libertad al no encontrar pruebas de algún delito. Con el apoyo de grupos independientes y otras instituciones nacionales e internacionales, consiguen mantener su programación hasta el decreto del 7 de mayo que clausura la sala, confisca los bienes y prohibe toda actividad teatral y cultural. Algunos integrantes se refugian en las embajadas, mientras la mayoría se exilia en México. El exilio (1976-1984). Fuera de su país, El Galpón en esta etapa se propone conservar su organización, la unidad de grupo así como disciplina y métodos de trabajo. El período de exilio marcó una condición bien importante en cuanto a la estética o puestas en escenas, ya que como el grupo comenzó a girar, eso implicaba montar obras “austeras”, es decir, donde no hubiera un gran “aparataje teatral” que implicase dificultad de transporte, todo lo contrario, que fuesen obras más dedicadas al trabajo del actor. Esto fue posible gracias a la colaboración y contratos que obtuvo el grupo por parte del gobierno mexicano y de otros organismos culturales. Los ocho años de exilio de El Galpón, fueron importantes y fructíferos ya que se presentaron en centenares de ciudades, pueblos y estados; cuya preocupación y finalidad fue la de promover la cultura y solidaridad de los países latinoamericanos en contra de la dictadura. La sede de El Galpón en México, es inaugurada en 1979, donde se presentan –además del elenco– grupos mexicanos y latinoamericanos; el espacio es también centro de reunión y de encuentro de varias disciplinas y artes (conciertos, danzas y exposiciones). En menos de ocho años, realizan más de 2.500 funciones, y unas 250 fuera de México. En sus giras se presentaron en más de veinte países de América y Europa; obteniendo en este período los premios: Ollantay (1976), el Juana Sujo de Venezuela (1977), y el del CELCIT (1980), el Anita Villalaz de Panamá (1981), el trofeo del Ministerio de Cultura en Costa Rica (1982), el de la Asociación Gaucha de Escritores en Porto Alegre (1983), el premio CRITVEN (1983) de la Asociación de Críticos de Venezuela. México implicó una intensa actividad artística y docente: realizando talleres, cursos y seminarios, en el país y en el exterior; que les permitió un contacto directo con Latinoamérica y el resto del continente a través de sus espectáculos, descubriendo un gran panorama de múltiples contenidos. Esta etapa finaliza con el importante éxito de Pluto o de la riqueza de Aristófanes, con más de cien funciones en el último año de su estancia (1984).
Regreso al País (1984).
En Uruguay se preparan las elecciones, exístia ya una mayor libertad de expresión y reunión, se predice el fin de la represión; y Atahualpa del Cioppo no pudo resistir la necesidad de volver a su país. Entonces regresa el 1 de septiembre, su retorno anticipa el de todo el elenco. En marzo de 1985, el primer decreto del nuevo gobierno fue el de la devolución a El Galpón de su sala, que se inaugura con la presentación de la obra Artigas general del pueblo. Antes de la fecha inaugural el grupo no estuvo inactivo, en salas alquiladas o prestadas presentaron parte de su repertorio. Posteriormente, el elenco reorganizó su Escuela de Arte Dramático y la de títeres, reincorporó a los actores que habían permanecido en el país; estas actividades fueron un gran despliegue de imaginación, talento y absoluta entrega a su vocación y a su arte. En este nuevo período – de cambios y de reflexión -, el grupo realizó también numerosas giras por el interior y fuera del país, participando en festivales y multiplicando sus representaciones; subdividiendo en equipos el elenco –para optimizar sus compromisos-, realizando teatro para liceístas, niños y preescolares, en un esfuerzo por preparar las nuevas generaciones del hacer teatral. En la actualidad, el grupo trabaja incansablemente en sus próximos estrenos, en particular, con el montaje de El avaro de Moliére, bajo la dirección de Jorge Curi. Paralelamente, continuan las actividades con los talleres y seminarios, así como también la formación y educación de nuevos alumnos en las escuelas; y sólo para la distribución interna en el Uruguay, el director César Campodónico escribió un libro sobre la historia de El Galpón titulado: El vestuario se apolilló. El Galpón sigue desempeñando una labor artística y profesional como en un principio, con la diferencia que ahora son un elenco más numeroso - entre personal técnico, artístico y docente son 150 integrantes - entregados de lleno al hacer teatral, a educar, a formar; en la lucha por mantener sus tres salas de teatro y a seguir funcionando como una institución que ha logrado una solidez y una supervivencia durante 50 años. No hay otro grupo en Latinoamérica que en la historia teatral tenga tan larga trayectoria y permanencia. EL GALPÓN.
Repertorio. Se pueden resaltar los siguientes montajes:
- El círculo de tiza caucasiano de Brecht.
- Las brujas de Salem de Miller.
- Barranca abajo de Florencio Sánchez.
- Héroes de Bernard Shaw.
- Las tres hermanas de Chejov.
- La ópera de los tres centavos de Brecht.
- Babilonia y Stefano de Discépolo.
- Así es si os parece de Pirandello.
- Los caballos de Mauricio Rocencof.
- Los testimonios de Peter Weiss.
- Un curioso accidente de Goldoni.
- El asesinato de Malcom X de Hiber Conteris.
- Fuenteovejuna de Lope.
- Delicado equilibrio de Albee.
- La irresistible ascensión de Arturo Ui de Brecht.
- Pluto o de la riqueza de Aristófanes.
- El gorro de cascabeles de Pirandello.
- Igor Bolichov y los otros de Gorki.
- El enfermo imaginario de Moliére.
(entre otros...).
CONCLUSIONES
El teatro en Uruguay tiene características muy peculiares, en donde la actividad teatral se divide en el profesionalismo – que ya hace tiempo - los grupos de teatro persiguen necesariamente para recurrir a medios de subsistencia y de permanencia. Esta relación la determina la “madurez” artística que se obtiene a través de un largo proceso de formación y de experiencia; si esta afirmación es cierta, no cabe duda entonces que El Galpón es un elenco que corrobora estas condiciones a pesar de todas las dificultades, que con valor y auténticas inquietudes teatrales se han consagrado por diversas causas a tal fin. Con un sostenido nivel artístico y fuerte presencia en las temporadas, su teatro se ha encargado de promocionar la cultura de los pueblos, con un compromiso social que establece un criterio acertado con su circunstancia y con su realidad. Además, su trayectoria y su amplio repertorio son testimonio que el teatro debe fluir en el público marginado para contraer hábitos de conciencia colectiva y moral, no sólo en cuanto a la actividad teatral, sino en conexión a todas las artes. La importancia de El Galpón en Uruguay y Latinoamérica reside en su compromiso ideológico, cultural, social, político y humano que sostiene para con el pueblo, por rescatar los valores “morales” de un colectivo, que la sociedad considera constantemente amenazados. El movimiento teatral independiente del Uruguay se considera como uno de los mejores de América Latina, factores externos y la dedicación de grupos como El Galpón en el despliegue de sus puestas en escena, así como su preocupación por la formación y la docencia, en la búsqueda de constantes renovaciones es lo que le ha permitido la jerarquía y continuidad en su país.
BIBLIOGRAFIA
MIRZA, Roger. Escenario de Dos Mundos. Inventario Teatral de Iberoamérica, tomo IV. Centro de Investigación Teatral. Madrid, 1988. pp. 473
. Ulive, Ugo. Entrevista personal. Julio, 2000.