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CUENTOS DE HADAS EN TIEMPOS DE DICTADURA URUGUAYA
Raquel Diana y sus vivencias dramáticas

Pedro Bravo-Elizondo
Wichita State University

De la nueva generación de dramaturgos en Uruguay, sobresale Raquel Diana - actriz y escritora- quien ganó el premio de la Federación Uruguaya de Teatros Independientes (FUTI) al celebrar la institución sus cincuentenario por su obra Episodios de la vida postmoderna en 1997; mención en el Concurso de Premios Anuales de Literatura del Ministerio de Educación por el musical El fantasma de Canterville escrito en colaboración con Helen Velando, y el “Florencio” en el mismo año como el mejor espectáculo musical. Cuentos de Hadas obtuvo el “Florencio” 1998, mejor texto de autor nacional, puesto en escena en Octubre de ese año por El Galpón y con la dirección de Juan Carlos Moretti. Del miedo y sus racimos fue galardonado con el primer premio en el Concurso Literario Municipal, 1998.

Ubicada nuestra autora en su contexto dramático, me referiré a la obra en cuestión.

La categoría del personaje en ficciónha sido analizada desde diferentes ángulos. Aquí me interesa traer a colación a Vladimir Propp quien en su estudio Morfología del Cuento publicado en 1928, y partiendo del análisis del cuento de hadas ruso, delimitó siete “esferas de acción” en cuanto a tipología del personaje: el agresor (o antagonista), el donante, el auxiliar de la princesa y de su padre, el mandante, el héroe y el falso héroe. Cada una de estas esferas reúne un número de papeles. Propp enumera tres posibilidades: un papel, varios personajes; un papel, un personaje; varios papeles, un personaje. Volveré sobre el tema más adelante.

La trama consiste básicamente en el relato de Blancanieves. La protagonista, Blanca, narra a su hija por nacer su propia historia. Vive con su madrastra, Maruja, desde que perdió a su madrey con Carmen , una de esas personas “que son tías de todos y parientas de nadie.” Esta acotación o didascalia recibió la incondicional aprobación de la crítica, pues todas las citan. Aclaro que Maruja no es una bruja, sino un ser simple, pero con una fuerte voluntad de vivir, y amor por la hija adoptiva. Carmen es emblemática de la “Hada madrina,” pero con los pies bien asentados en la tierra y conocimiento de la situación política por la que atraviesa el país. La obra transcurre “entre 1972” en que Blanca se encuentra en el Liceo, la dictadura está ya presente, y “algún momento de la década de los 90’s.” “En la escena 2, Blanca tiene 12 años y Maruja 36. Carmen es siempre vieja”

Los personajes masculinos operan por ausencia, pese a la importancia que adquieren en el desarrollo de la acción y la vida de Blanca y Maruja: ellos son el padre, Ramón quien muere de un infarto durante su trabajocomo obrero de la construcción; Felipe novio y marido de Blanca a quien Carmen apoda, “Felipe el tramposo”y cataloga como “aburrido, inútil y ladino.” Más tarde aparecerá en su vida el verdadero príncipe azul, “el Negro” dirigente político y clandestino.

En la vida de Maruja, después del padre de Blanca, vino Alfredo, luego Julio, Domínguez, otro Ramón,Isidoro “que se quedó por suerte o por descarte, y finalmente José.”Esto sintetiza la vida de la madrastra de Blanca. Vuelvo ahora a las conclusiones de Propp, quien diferenció y delimitó las siete esferas de acción yacitadas. Obviamente la princesa es siempre la protagonista en los cuentos de hadas.

En la obra vemos la interacción de cada uno de ellos. Sigamos a Propp: la heroína en la pieza es Blanca, pero también lo es Maruja y Carmen, más “el Negro” que llega en la etapa decisiva de la formación del héroe, cuando Blanca sale de casa, se enfrenta al mundo, gana en experiencia y conocimiento y regresa al hogar. Un Bildungroman perfecto.

Èl agresor (o malvado) que comprende la fechoría y formas de lucha contra la heroína, está magníficamente retratado con las palabras de Carmen, “Felipe el tramposo.” Obsérvese la traición y engaño, la decepción sufrida por Blanca en su matrimonio, a manos del agresor: “Hay algo que no entiendo, Yo hice todo lo que había que hacer. Lo amé, fui cariñosa, la comida siempre estaba a tiempo (…) Yo hice todo lo que tenía que hacer. Y no entiendo.” (Escena 9). El primer antagonista y el que envuelve a la princesa en las situaciones de peligro, es la dictadura, la cual recorre toda la obra y destruye las ilusiones de una adolescente, aunque no la quiebra. La historia de una profesora, arrastrada por su cabello por un militar, en la escuela, es narrada por Blanca cuando plantea un problema de física y biología a su madrastra, con respecto a cuánto puede soportar el cuero cabelludo en tal circunstancia. Reflexiona al respecto: “De ahí me quedó la manía de hablar para adentro (…) De una cosa estaba segura: nunca nadie se iba a poder meter adentro mío. Afuera, No sé.” (Escena 6).

Habitualmente el héroe encuentra al donante o proveedor por casualidad en el bosque y recibe de él un medio mágico que le permite solucionar el problema. En la obra son Maruja y Carmen, pero también “el Negro,” quien llega a su viday la transforma, así lo recuerda: “Fue como de golpe; me sacó toda la tristeza de vivir, me parecía que en realidad yo nunca había sufrido. Nunca, nunca. Dicen que algunas cosas que pasan hoy pueden cambiar el pasado. Así de mágico.  (…) “El Negro.” Era “el Negro “ para mí y para todos (…) Me hizo ver que el mundo no era solamente el charquito que me rodeaba, sino que era grande y profundo como el mar.” (Escena 13).

Propp nos aclara que el auxiliar cumple a veces funciones específicas del héroe, enderezar el entuerto sufrido, rol que vemos en escena cuando Carmen enfrenta al militar, el coronel. Cuando Blanca es detenida e interrogada por su relación con “el Negro,” Carmen decide enfrentar al coronel, quien vivía en la misma cuadra que ella, cuando era niño. “Cada vez que se lastimaba una rodilla jugando al fútbol me tocaba el timbre: ‘Carmen, Carmen, me lastimé.’ Y lloraba. Yo le ponía alcohol yodado y le cantaba sana-sana colita de rana, sino sana hoy sanará mañana, mientras él chillaba de lo lindo. Era medio mariquita. Pero yo le tenía cariño… ¡La puta que lo parió!… (Escena 13).

El auxiliar de la princesa es Maruja, quien proporciona a Blanca su cariño, y protección en los días difíciles de su huérfana niñez, adolescencia y madurez. Luego aparece Carmen (“un papel varios personajes”).

El mandante o mandatario, conjuntamente con el héroe, el falso héroe, la princesa, forman parte de la situación inicial, agrega Propp. (“Ve a buscar esta poción y sanará”).

Veamos ahora cuáles son los cuentos de hadas utilizados por Raquel Diana para encuadrar su historia. Básicamente la historia comienza con Blancanieves, y prosigue con fragmentos de Las tres plumas cuando se refiere a la muerte del padre,

“Había una vez un rey que estaba tan enfermo que parecía imposible salvarle la vida. Tenía tres hijos (…) Un anciano se les acercó (mandante) y les dijo ‘no hay más que un remedio que yo conozco.’Yo ni siquiera tuve oportunidad de salir a buscarlo” (Escena 4.)

Prosigue con Hansel y Gretel al comentar su extravío en los vericuetos de la adolescencia y la aparición de la dictadura. “Cerca de un gran bosque vivía un leñador con su esposa y sus dos hijos. El niño se llamaba Hansel y la niña Gretel (…) Así estaba yo: perdida en el bosque, abandonada y sin hermano (…) Dos cosas me salvaron la vida: el liceo y el teléfono, por aquello de hablar” (Escena 6).

Prosigue con La bella durmiente que básicamente permea la pieza y con la cual termina la obra con el soliloquio a su hija por nacer “Escena 17. Blanca embarazada como en la Escena 1. (Se cierra el círculo). Le habla a su panza. “Te cuento todo esto, nena, porque después quién sabe si voy a tener tiempo de contártelo o si vos vas a tener ganas de escucharme. Son sólo pedacitos de mi memoria: hay muchos más. Otro día te cuento. La reina tuvo una hija tan hermosa que el rey, desbordante de alegría preparó un gran festín. Invitó a sus parientes, amigos y conocidos, y también a las hadas, para que fueran favorables y estuvieron bien dispuestas hacia la niña.

La puesta en escena, en la Sala Cero de El Galpón de relajada intimidad, acerca a las actrices, sus movimientos y expresiones, en otras palabras, en la perfomance observamos los actos no verbales que se explicitan y eliminan la ambiguedad del discurso primario, reflejando las intenciones actuales de los personajes, como los defineEli Rozik 1

La crítica los caracterizó con el comentario “Magnífico trabajo de tres actrices sobre un logrado texto de autor (Myriam Caprile en Martes, Espectáculos). Así, la actuación de Alicia Alfonso como Blanca “ compone su personaje poniendo su verdadera almay disposición, dejándose llevar por la personalidad de Blanca, por los sentimientos de Blanca. Es un trabajo actoral de primer nivel, de gran profesionalismo y capaz de lograr una conexión con el público m uy difícil de explicar con palabras.”Es aquí donde entra en juego la experiencia y profesionalismo del director, Juan Carlos Moretti, quien por azar o propósito utiliza la Sala Cero, con capacidad para una audiencia mínima quien enfrentaan a los actores y viceversa, en una proximidad tal que el espectador está conectado emocional y sentimentalmente con la obra, que después de todo es una parte de la historia del pequeño país. Graciela Escuder, Maruja no le va a la zaga, como la cuarentona a la que “va dejando el tren,” pero que aún busca el hombre no de sus sueños, pero de su compañía. Blanca expresa muy bien este sentimiento, cuando expresa en un aparte al decir Maruja “Yo no estoy sola,” “Peroestaba sola. Desde ese día aprendí que una está sola cuando no tiene un hombre”  (Escena 5). Este sintagma puede alienar a un crítico anglosajón o europeo, pero es la realidad de una América Latina que se expresa tanto en un género como en otro sea poesía, teatro o novela.

La tercera actriz es nada menos que una de las fundadoras de El Galpón, Sara Larocca “quien con un trabajo cuidadoso, da vida a Carmen, con detalles y pequeñeces que la engrandencen.” El director, Juan Carlos Moretti se apodera del universo femenino de la mujer de hoy, las que han enfrentado un Uruguay de crueldad, abusos, pobreza y años difíciles. Llama la atención la gran iluminación de la pequeña sala con lámparas por doquiera que intensifican la emoción y actuación, que no busca la oscuridad para plantear los problemas profundos que enfrenta Blanca y las dos mujeres, sino busca enfatizar la acción con las imágenes verbales, expresiones faciales, del cuerpo, gestos de las manos, la entonación tal vez el mejor código de intenciones actorales.”Moretti lo expresó así, “Yo siento que Blanca es un ser de luz, totalmente luminosa. Entonces la idea fue llenarla totalmente de luz en el escenario”  El vestuario nos indica una época con leves toques, los sesenta, los setentas, los noventas. La escenografía nos entrega el mundo femenino, pletórico de detalles, recuerdos acompañados por la música que acompaña los sentimientos de los personajes. Raquel Diana, lo dijo un crítico, tiene un buen oído para el diálogo cotidiano, para definir personajes con pocas líneas, cuya poesía fluye de tal manera que cumple el credo de Raquel Diana, “me gusta el teatro que abraza a la gente, estoy harta del teatro que se queda encerrado.

No quisiera terminar mi presentación, sin traer a colación un poema de la escritora nicaragüense Daizy Zamora, quien me lo facilitó en un encuentro en Tegucigalpa en 1994. Ustedes saquen sus propias conclusiones.

Cuentos de Hadas

Blancanieves se negó a ser sirvienta de los enanos, y no le permitieron entrar a la casita. La Cenicienta demandó por maltrato a su madrastra. Sin escopeta, no entro al bosque,” dijo Caperucita, después que el Lobo la siguió por primera vez. (Su abuela, nunca abría la puerta sin asomarse antes). Piel de Asno se atrevió a denunciar el incesto de su padre. La Sirenita no murió de amor. Tampoco se ilusionó conque un príncipe se casaría con ella. Cuando La Bella conoció a La Bestia, lo quiso tal cual era, Sin esperar milagros de ninguna clase. Ricitos de Oro ni se atrevió a probar la sopa; Los osos la habrían devorado de inmediato. La Princesa del Guisante no aceptó dormir sobre tantos colchones, y les gritó que si dudaban de su linaje, se fueran todos al infierno. Alicia, jamás viajo al País de las Maravillas Y La Bella Durmiente se acostó aburrida, porque nunca le permitieron hacer lo que quería. Estos son los cuentos, hija mía. La vida se encargará de contártelos. Yo por mi parte, agregó: “Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. Pasa por un zapatito roto, y mañana les cuento otro.” ¡Gracias!


“Word as Image: The Dramatic Arts as a Test Case.” GESTOS 14/28 (1999): 11-27.