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Encuentro Nacional del Monólogo de La Tigra
Cuando el interior es centro
Aclarar dónde se encuentra La Tigra y cómo es la forma de vida allí, no es menor; que en una ciudad tan alejada de los centros de producción teatral se lleve acabo el Encuentro Nacional del Monólogo en su cuarta edición y su primera Internacional, tampoco lo es.
Por Patricia Devesa
La avenida principal de La Tigra no está asfaltada –como ninguna de sus calles- que son recorridas por trabajadores del campo. Un pueblo donde el sol es abrasador casi todo el año –un sol que cae a plomo y adormece-, pero que se transforme en una fiesta cuando se abren las puertas del teatro.
Es una pequeña población situada sobre la Ruta 95, prácticamente atraviesa la provincia de Chaco viniendo de Santa Fe y desembocando en su parte pavimentada en la ciudad de Castelli. Ciudad que está en las puertas de lo que en algún momento se llamó Impenetrable del Chaco. Está a 205 Km. de Resistencia, capital de la provincia. Tiene aproximadamente cinco mil habitantes – 3500 en casco urbano y el resto en la zona rural de 20.000 hectáreas entre montes y lugares desmontados. La famosa tala no fue tan discriminada como en otros lugares, pero la explotación del monte hace que no queden lugares vírgenes.
La Tigra tiene una escuela para cada nivel, un pequeño correo, no hay bancos, ni cajeros –sólo viene un “banquito móvil” una vez por mes, desde Resistencia, especialmente para el cobro de los planes sociales-.
Poseen un Centro Cultural donde se desarrolló el IV Encuentro Monólogos organizado por una comisión compuesta por los integrantes del Grupo Teatral Apuntes y otros que colaboran con la sala.
Esta sala cuenta con una subvención anual del Instituto Nacional del Teatro, como así también algunas de las producciones teatrales del grupo. La Municipalidad se hace cargo de los servicios –luz y agua-. En ese centro, además se llevan adelante actividades de la Escuela Municipal de Música y de Folklore. Lugar ganado desde hace alrededor de 8 años como ámbito de creación.
Génesis del Encuentro
La idea de realizar el Encuentro, nos aclara Carlos Werlen, surge en 2003. La Fiesta Provincial del Teatro en Chaco mantuvo como cede permanente la ciudad de Roque Sáenz Peña durante 23 años, dada ciertas dificultades planteadas por el grupo que llevaba adelante la organización, se propone hacerla itinerante. “Son no muchos los grupos de teatro – afirma Carlos- en el interior, y lo bueno es que una Fiesta del Teatro se realice donde ya haya un grupo, que excita un teatro en la localidad. Favorece la organización y además tiene un público. Postulamos a La Tigra para las Bodas de Plata de la Fiesta, bajo el slogan: Si quieren dormir a la intemperie o bajo un cielo de estrellas; así quedó”.
La Fiesta provocó en la población el deseo de tener una todos los años. Desde el Grupo Apuntes decide aprovechar esta apertura. De ahí, el Encuentro Nacional del Monólogo, que nació en 2004.
La repercusión que tuvo y tiene -al no haber en el país un Encuentro semejante- provocó un crecimiento constante y de calidad - a tal punto que este año se abrió a nivel internacional-. Aunó, desde su inicio, a teatristas de ciudades como Rosario, Córdoba, Ciudad de Buenos Aires, donde la actividad teatral está más desarrollada, con aquéllos de ciudades más pequeñas, donde no existe la posibilidad de formaciones más diversas, al no poseer escuelas o conservatorios.
El Encuentro es competitivo y el jurado está conformado por los directores de las obras participantes.
Respuesta local
Con sala con una capacidad para 170 personas, la concurrencia del público se mantuvo a pleno durante cinco días en los tres monólogos que se presentaban a diario. Más allá del espectador mayoritario que es de La Tigra, reciben otros de localidades vecinas -Sáenz Peña, San Bernardo, por nombrar algunas.
Cobra un valor relevante el espacio público. La escuela se transforma en el lugar de alojamiento de los grupos; el comedor comunitario, en el espacio para de las comidas de los teatristas; el centro de jubilados, en el punto de encuentro para las devoluciones y debate de las obras que se presentan. Así como los vecinos ofrecen sus casas para hospedarse.
El CAJ (Centro de Actividades Juveniles) organiza un teatro-bar todas las noches que dura el Festival, como alternativa de encuentro, porque en La Tigra no existen bares, pubs o confiterías.
Cada Edición del Festival contagia a la participación, de ahí que se generan más colaboraciones en la organización, en la parte técnica o en el grupo de actores.
La Escuela Secundaria de La Tigra, cuenta además, con su propio grupo teatral Juvenilias que participa de la Fiesta Provincial de Teatro para estudiantes en Resistencia. Entre octubre y noviembre se llevan a cabo veladas artísticas, en las que los alumnos de nivel medio presentas obras, video clips, skechts, entre otras.
Los espectáculos
A través de diferentes registros, Gisel Nicolau, actriz y dramaturga de La Culeada, aborda la sexualidad desde el punto de vista femenino. Forma parte del Grupo U de Tero de Neuquén. Dirigida por Paula Mayorga y con el aporte de José Luis Valenzuela en la estructura de la dramaturgia, surge a postetiori de las acciones - según nos refirió la dramaturga -. Se trata de una extraordinaria escritura desde el cuerpo y desde la palabra, a partir del cuento “La culeada” de Humberto Bas.
Paradójica y provocativamente, una de las voces femeninas va a tratar el sexo placentero apelando a la estructura formal de las oraciones religiosas: “Y déjanos caer en la tentación...y déjanos caer en el abismo del deseo”; el sexo se libera a través del humor y la poesía. En tanto, otra voz, en la que el sexo es impuesto deviene de una mujer ultrajada y sometida. El parlamento cede a la metáfora, para ser directo y crudo.
La economía de elementos en escena, como opción estética, da lugar a poner énfasis en el cuerpo de la actriz, de quien cabe destacar su trabajo vocal.
Clitemnestra, interpretada por Fátima Hammoud, también dramaturga de la obra, fue escrita partir de los textos de M. Yourcenar, Eurípides, Sófocles, Esquilo y Nietzsche. Dirigida por Marín Wolf, forman hace diez años el grupo Espacio Vacío de Adrogué, Bs. As. Habían trabajado previamente la tragedia griega: Ifigenia.
Ofrece desde una mirada femenina del Siglo XX los motivos de la venganza de Clitemnestra por el asesinato de Agamenón. Venganza que se vuelve boomerang: él vive en ella. De ahí la presencia de Nietzsche: acontecimientos, pensamientos, sentimientos e ideas se repiten infinita e incansable, en un eterno retorno. Ese retorno se concentra en el gran vestido que atraviesa la escena con sus mangas extendidas. Es pasado -el vestido con el que se entregó a su esposo-, es presente permanente- la obra se abre y se cierra en él- y es condena –está dispuesto en forma de cruz-.
Uno de los aspectos que distingue a Wolf como director es el tratamiento del espacio escénico. Desafío permanente y altamente logrado en esta puesta que apela a crear una atmósfera íntima, poniendo en juego todos los sentidos del espectador.
El Campocómico (Diatriba agridulce sobre la historia y el hundimiento) es el monólogo que protagoniza Javier Santanera, proveniente de Río Negro, quien junto a José Luis Valenzuela – el director- han escrito. Surge de los textos testimoniales de Primo Levi, un sobreviviente de los campos de Auschwizt. Con un trabajo actoral sumamente completo, Santanera protagoniza a un prisionero de un campo de concentración, tomado como referentes actorales a los contadores de chistes de nuestra tradición nacional. El desafío está en reunir el humor a una temática tan dura. Recurre, para ello, al humor judío.
El personaje no para de contar, porque hacerlo implica morir. Su arte se transforma en un medio de supervivencia: mientras hago reír, no muero. A medida que avanza el espectáculo ese humor se torna ácido y crudo, hasta llegar a la subasta de las pertenencias de poetas y artistas muertos de campos nazis y a las formas actuales de genocidio.
De la Cuidad de Buenos Aires participó Rodando, el unipersonal fílmico interpretado por Germán Rodríguez, coautor junto Alejandro Acobino, quien además lo dirige. A través de un preciso lenguaje cinematográfico la obra va adquiriendo un ritmo extraordinario, al conjugarse actuación, dirección y dramaturgia de lujo.
Se trata de un narrador en silla de ruedas que va relatando el rodaje de una película de cine independiente. El relator deviene en personaje del film y, de esta manera comienzan a integrarse distintos niveles discursivos que le otorgan un singular espesor.
Las imágenes evocadas desde el discurso, proporcionan así una doble construcción: la película y la escena teatral.
Completaron este Encuentro monólogos provenientes de puntos tan diversos como Rosario, Viedma, Jujuy y Distrito Federal de México. Cartografía que año a año se va ampliando y enriqueciendo. |